miércoles, 30 de abril de 2014

Como dos gotas de agua

Podríamos comenzar diciéndole te quiero.

En el momento que aparece en tu vida, ya existente en muchos casos, nos damos cuenta que no solo está relacionado con uno mismo a partir de la sangre, si no que también nos une un amor, un lazo familiar que en la mayoría de los casos está ahí, pero nunca se lo acabamos de expresar.

Ese ser humano, que puede ser mujer o hombre, niño o niña, acaba teniendo vital importancia en nosotros. Acaba influenciando nuestro futuro y no nos deja caer en los errores del pasado. Acaba escuchando nuestros llantos, de pequeños y de mayores, intentando consolarnos, ya sea con un juguete o con un consejo. Este individuo que algún día llego a nuestras vidas, es el individuo que acaba importándonos más. ¿Por qué será?

Exacto. Estoy hablando de un hermana o un hermano. Estoy hablando de esa persona que te hace rabiar hasta sacar lo peor de ti. Estoy hablando de esa persona que solo quiere verte feliz, la persona que quiere que no cometas los mismos errores que ella (o él). 
También suelen ser ellos, según la edad, los que quieran seguir tus pasos, los que quieren tener lo que tu tienes. Compartir, es uno de los ingredientes que se deben de tener entre hermanos. Un trozo de pan, un juguete, un secreto, un viaje, un amigo, una experiencia... Otro ingrediente, el Amor, ese amor que sentimos por ellos, esa necesidad de vivir junto a ellos, es algo importante en la relación, que nace en cuanto nacemos, pero no muere cuando morimos. Por otra parte, otro elemento en esta relación es Todo lo vivido juntos, las experiencias compartidas, los viajes inesperados, los momentos pasados, los juegos jugados, los platos cocinados... Porque un hermano, sirve para todo. Es la única persona con la que puedes negociar, con quien puedes pactar un plan para salir, quien te irá a recoger a un extraño lugar que solo él sabrá. Es el individuo más extraño para ti, por sus locuras inesperadas, sus bailes encima de la cama, sus platos rotos, por sus secretos ocultos, sus parejas con muchos defectos, sus fiestas perdidas en el olvido del alcohol... Por sus defectos, también. Nadie como nosotros, los otros hermanos, conocen tan a la perfección a esta persona. Pero aún así, conociendo lo peor y lo mejor de ellos, estaremos a su lado, tal y como ellos lo estarán del nuestro.

En este mundo, un hermano es aquel que te cuida en tus momentos malos, sensibles. Un hermano es la persona que te utiliza para intentar explicarles algo a tus padres, es quien te encubre y a quien encubres. Es quien te dice: Todos hemos pasado por lo mismo. Todos necesitamos una persona a un lado que haga de hermano, ya sea tu propio hermano o una amistad. Y es que él, es quien te puede querer y odiar en el mismo momentos, quien sabe que regalarte (aparte de ropa o videojuegos). 

Y es por eso, que ha esa persona que esta a tu lado, en lo bueno y en lo malo, que te hace rabiar y te quiere a la vez, le deberíamos de repetir, una y otra vez, lo importante que llega a ser en nuestras vidas, lo difícil que sería sin ellos al lado, lo que realmente ha aportado/aporta/aportará en nuestra vida.

Acabaremos viviendo lejos de nosotros mismos, de esa parte que dentro de nosotros encaja a la perfección, pero eso no calmará la situación. No nos dejaremos de querer, de amar, como antes, al igual que tampoco dejaremos de sonreír con ellos, o de discutir, porque un hermano es para siempre, ya que como dos gotas de agua, tan diferentes, tan iguales, pero siempre compuestas de lo mismos ingredientes.

Totalmente agradecida a esa persona, que se aprovecha de mi y me hace sonreír siempre.

martes, 29 de abril de 2014

Empezar bien

Podemos pararnos a pensar en todo lo que hemos querido comenzar bien, y después, tras un buen rato recordando lo que hemos querido empezar de esta manera, recordamos las que realmente han comenzado bien.
El simple hecho de hacer algo bien, nos aporta felicidad, pero... ¿Qué nos aportan los errores? ¿Alguien lo sabe?
En el momento que los cometemos, esos momentos difíciles de pasar y graciosos de recordar (esto varía según el error, claro). Queremos crecer de tal manera que después no recordamos el trayecto, no recordamos lo que nos ha hecho subir los escalones hasta la meta, si no que recordamos los buenos momentos e intentamos olvidar los fallos, los errores, aunque realmente nos hayan hecho crecer como persona, como individuo de este mundo, como...

Un Lunes, para algunos, es el peor día de la semana, pero realmente no miramos el lado positivo de el Lunes. Los Lunes son el primer día de la semana, es decir, es el comienzo de otra semana de vida, otra oportunidad más para cumplir nuestros objetivos de la vida, nuestras metas propias, sin embargo, un Viernes es el día que tus neuronas pueden caer rodando gracias a los efectos del alcohol que has consumido, un Viernes, a pesar que puedas estar despierto de 6 de la mañana hasta 6 de la mañana siguiente, es el día en que tu cerebro esta centrado tanto en la fiesta que va a venir a continuación de estudio o del trabajo, que no te centras en ti mismo, si no en desaprovecharas este día tan y tan deseado por todos. (Con esto no digo que el Viernes no mole, no sea divertido, pero seamos sinceros, es el día en que menos trabajas, aunque se puede alternar con los Sábados).
Simplemente, quiero añadir que como Albert Espinosa cita en "Brúixoles que busquen somriures perduts" (Brújulas que buscan sonrisas perdidas, en castellano):
Para vivir, se necesita vivir. Creo que no lo deberíamos de olvidar.

A esta frase, se le pueden añadir otros ingredientes, como los SUEÑOS, el PLACER y el AMOR.
Tres conceptos vitales.
Tres palabras tabú.
Tres sentimientos que pueden llegar a ser el elemento necesario para poder sonreír.

Quiero pensar que la felicidad de todos se basa en estos tres conceptos, tan fáciles, y a la vez, tan difíciles de encontrar. Estos tres elementos dependen de nosotros mismos. El único objetivo es ser feliz, después todo fluye con rapidez.